despierto
Cada vez que nos vamos a dormir es para despertar en nuestra otra realidad. La idea es que vivimos dos vidas, pero en cada una recordamos la otra como sueños. Empecé a escribir un cuento con esta idea. Una minita que tiene una vida común con su novio. Una vida aburrida pero que no parece tener otra salida más que irse a dormir para despertar en un vida que parece más copada. una vida de soltera exitosa y lesbiana. Las dos vidas son igual de reales. Al avanzar el relato la mina empieza a mezclar cosas de sus dos vidas. Y conoce en su vida de casada a la mina que le rompió su corazón en su vida de lesbiana. No sabe por qué pero se siente atraída por esta mujer. Y quiere hacer que su novio se acueste con la mina. Hace un plan para que esto pase y después, inmediatamente después, ella acostarse con su novio. Algo así como si mi novio se coge una mina y yo me cojo a mi novio, yo también me estoy cogiendo a la mina. Mientras, en la vida de lesbiana, la misma mujer le rompe el corazón y ella planea una venganza. Pero esta parte no la tengo tan clara.
Acá les dejo un comienzo. Había escrito bastante más pero no puedo encontrarlo. Seguiré buscando.
Me quedo dormida. Mi mano apaga el despertador que al caer de la mesa de luz, emite un sonido a plástico que se rompe. Miro a Daniel, que del otro lado de la cama duerme con la sábana que le cubre la cabeza pero no los pies. Pienso en despertarlo para contarle el sueño que no le cuento porque ya me olvidé todo, lo único que recuerdo es un beso que alguien me daba, un sensual beso de otra mujer. Al levantarme de la cama escucho un ronquido.
El relator de fútbol parece llamarme desde la habitación mientras me lavo los dientes frente al espejo: sonrisa de perro rabioso. Daniel, sin dejar de mirar el partido, dice que apague la luz que pronto apago para acostarme junto a él: hoy, nada de sexo. Me quedo dormida con un grito de gol que se repite en mi oído. Me despierta un grito o el sueño de un grito que ya no escucho. La luz del amanecer ilumina la mitad de la cama vacía: colcha, sábana y almohada sin una arruga. Al levantarme, la falda de mi vestido largo emite el sonido de caricias de seda.

1 Comments:
No he visto. Pero buscaré.
A veces pienso que todas las ideas que se me ocurren en realidad son de alguien más pero que me olvido de ese pequeño detalle.
De todas formas estoy a favor del plagio. Escribir no es más que reescribir una y otra vez eso que nos hace humanos.
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