escena
Cada persona llevaba sombrero, cada rostro era una oscuridad profunda donde todo se perdía. Al mismo tiempo que ansiaba tocar aquellas sombras, temía que mi mano se desintegrara en ese vacío. Dejé que el polvo del desierto tratara de descifrar facciones y entré en el bar. Me tomó un minuto acostumbrarme a la falta de luz, hasta que comencé a distinguir contornos y diferentes tonos de negro. Me acerqué a la barra y pedí una cerveza. Usted no es de por aquí, dijo una voz que venía del pozo donde debería haber estado un rostro, y el fondo del pozo parecía estar a kilómetros de allí. Usted no debería estar aquí, las palabras sonaban como si alguien, décadas atrás, las hubiese dejado para que fueran dichas en ese momento. Una cerveza, por favor, dije sin que de mi boca saliera sonido alguno.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home